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Editorial Estimados Colegas: “Nosotros mismos debemos ser el cambio que deseamos ver en el mundo” Mahatma Gandhi Vivimos en tiempos donde se produce una subjetividad sometida en la ilusión de la utopía de la felicidad privada. Enrique Carpintero dice que la vida en comunidad se deja de lado al celebrar el individualismo como máximo referente posible. La exaltación del Yo y el narcisismo se elogian como un logro desde una perspectiva postmoderna. En este perpetuo presente las transformaciones en la subjetividad y los nuevos paradigmas en la cultura nos llevan a reflexionar sobre aspectos conocidos: las nuevas formas de comunicación, la familia, la sexualidad, las múltiples violencias sociales, los procesos de inclusión y marginación social, la crisis institucionales, entre tantos matices de la complejidad que propone nuestra época. La institución ha sido abordada por distintas teorías y pensamientos. Por ejemplo, la propuesta de Michel Foucault para entender a las instituciones de control apuntaba a retratar una red de dispositivos en apariencia distintos y autónomos (como hospitales, manicomios, cárceles, etc.), pero que ejercían un mismo poder de normalización, conformando un archipiélago disciplinario. En los ámbitos de sujeción, especialmente el carcelario, se producía una relación de retro-alimentación entre la modelación del cuerpo y la producción de saberes sobre los ‘modelados': adquirir aptitudes y fijar relaciones de poder era parte de un mismo dispositivo. Para John Berger el actual período de la historia humana se parece a una prisión planetaria. Hoy, en la era de la globalización, el mundo está dominado por el capital, no industrial, sino financiero, y los dogmas que definen la criminalidad y la lógica del encarcelamiento han cambiado radicalmente. La tarea asignada a los gobiernos nacionales obedientes es el control de las poblaciones mundiales, formadas por los productores, los consumidores y los marginados. Décadas antes fueron los gobiernos dictatoriales quienes ejecutaban el plan. Pero 25 años ya cumplió nuestra democracia que hoy no debe perder nunca más la memoria. La última dictadura en Argentina no sólo fue un hecho histórico, también el fogonazo oscuro que aún produce efectos en el espacio social y político que vivimos, pues el poder autoritario atraviesa el conjunto de la sociedad mutado en un discurso donde al pobre se lo mira con desconfianza y donde se propugna como medidas legislativas, entre otras, reducir la edad de imputabilidad de los menores. Por estos últimos tiempos la noción de institución ha sido repensada desde perspectivas diferentes, como intentos de esclarecer sus múltiples significaciones, las cuales van ligadas a su función social y a nuestra subjetividad.
Dice Marta De Brasi que se considera la institución como sitio visible y como un proceso dinámico de interrelación entre factores sociales, económicos, políticos y culturales. Pero las instituciones y las violencias configuran un nudo problemático y complejo que suscita constantes reinterpretaciones. La subjetividad ofrece los puntos de anclaje a la violencia. Los sujetos son portadores de esos actos violentos a causa de sus pertenencias institucionales, comenzando por su grupo familiar, y como ejecutores (no siempre conscientes) del acto o fenómeno violento. En las Jornadas Nacionales: Enseñar en la Sociedad Actual. “Las llamadas violencias escolares” -que nuestra entidad colegiada organizó en octubre pasado- la institución “Escuela” y la “Violencia escolar” fueron abordadas como una parte de un todo, como conceptos atravesados por múltiples variables, institucionales, sociales, y familiares. La Escuela es caja de resonancia de lo que sucede en otras instituciones sociales. Afirma Yago Franco que la actual barbarie –que es la dictadura del mercado- sirve para mostrarnos los diversos rostros que la exclusión del otro puede tomar. Sólo la reintroducción de los otros, de la otra historia del conjunto, mediante una profunda democratización de la sociedad, podrá favorecer la institución de ese Otro del conjunto, y que así se reconquiste el espacio de lo público. Un paso actual y posible, es el de instituir un régimen democrático en cada institución o grupo, o crear nuevas instituciones donde el principio fundamental sea la autonomía del otro y la propia. Un modo - no el único - de ir construyendo a ese Otro para que el otro sea reintegrado al lugar que desde siempre le ha pertenecido. Vivimos en una inédita cultura y asistimos a profundos cambios. El desafío es el de siempre, tratar de buscar y pensar alternativas que permitan encontrar respuestas activas en la creación de una nueva cultura en las instituciones. Nuestra intención es recuperar la “palabra”, la reflexión permanente, el aporte científico y democrático, la apertura a lo múltiple y diverso, la confrontación de ideas, la construcción solidaria de voluntades. En otras palabras, mantenernos leales a todo aquello que nos permitió ser y crecer como institución. Aquello que nos permitió hacer de nuestro actuar cotidiano un estilo de vida. Porque el problema de la desconfianza, estimados colegas y amigos, no radica en lo que uno piensa del otro, sino en la duda que uno tiene acerca de su propia capacidad de análisis de la realidad. La creencia sólo se puede sostener sobre la base de la confianza en el propio juicio y en su sometimiento crítico: sin fanatismos ni desconfianza paranoica de ser engañado, no por el otro sino por uno mismo en su visión del otro. La cobardía acaso sea el vicio más grande por el cual estamos sufriendo. Desde la Comisión Directiva y del equipo de trabajo de nuestra institución colegiada, les deseamos que este 2009, sea el año en que cada uno de nosotros tenga el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños… Y, sin delegar, volver a asumirnos con derecho a una vida menos atravesada por el horror y menos sostenida en la inmediatez de la supervivencia.
Lic. Irma Lidia Silva Presidente Colegio Profesional de Psicólogos de Salta
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